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LA TERCERA CRISIS “LA EMOCIONAL”

Por Manuel Arizpe

MANUEL ARIZPE

«Que no se nos olvide que dentro de toda crisis coexisten el peligro y la oportunidad.».

Es el día N + 1 de esta crisis sanitaria y económica que sigue estando omnipresente en nuestro día a día, que hasta hoy no parece tener fin, trastocando la forma de vivir de todos en menor o mayor medida.

Somos afortunados los que no hemos contraído el temido Coronavirus y más aún si nadie de nuestro círculo cercano ha enfermado por su causa.

Toda muerte causa dolor y por ello le ofrezco mis condolencias a todos los que han perdido a un ser querido por este virus; muertes que, lamentablemente en muchos casos se pudieron haber evitado con un manejo responsable dada la gravedad que la situación ameritaba.

Igualmente en el lado económico, son afortunadas las familias que no han sufrido la pérdida de empleo ni la reducción en sus ingreso.

Para quienes sí lo hemos sufrido, su efecto y duración son difíciles de cuantificar.

Hay ya una infinidad de pronósticos de cómo, cuanto y cuando el nivel de la actividad productiva del país se contraerá y de su eventual recuperación, pero estas estimaciones son a nivel macroeconómico que pocos entendemos y mucho menos alivian la incertidumbre, carencias y temores en nuestras familias.

Hay una tercera crisis que creció, en paralelo a las otras dos, que de forma lenta pero inexorablemente se ha hecho patente de diversas formas: la crisis emocional, de la cual todos hemos sufrido su efecto por el largo confinamiento, manifestadas en euforias, depresión, ansiedad, reclusión, etc.

Los efectos de esta crisis emocional se seguirán sintiendo tiempo después de haber superado la crisis sanitaria (seguramente con la aplicación de la vacuna) y la crisis económica misma que probablemente sea superada a través de un plan de rescate para el sector productivo del país.

Con lo que el caos e incertidumbre de ambas crisis llegará a su fin. Con esto en mente, ¿cuál es el plan para superar la crisis emocional?.

Para solventar la crisis emocional no existe una receta que provenga de la investigación en un laboratorio clínico que sane la confianza, o proporcione un consenso en los factores del capital que elimine en la población el miedo extremo a salir de sus casas para vivir esta, “terrible situación”, a la cual nos tendremos que enfrentar tarde o temprano.

Por ello es muy importante comprender que el pedir y aceptar la ayuda o apoyo que nuestras personas más cercanas nos pueden brindar, día a día, no nos hace menos que el resto de la gente.

Que no se nos olvide que nadie en la historia de la humanidad ha logrado alcanzar una meta increíble sin haber pedido y/o recibido ayuda.

Hoy más que nunca es vital superar este marasmo emocional lo veamos como nuestro gran proyecto, en esta etapa de nuestra vida, ya que habiendo recuperado el balance emocional podremos afrontar con una mejor perspectiva la problemática restante.

Al recuperar el balance en tu vida, tu nivel de autoestima crece lo que te permite que regrese tu inspiración, creatividad, nivel de actividad, y aún más importante, tu humanidad. Con ello estaremos en una posición de ofrecer una mano a quien lo necesite para superar esta crisis.

Estoy de acuerdo que el mundo no regresará al lugar donde estaba PreCovid, sin embargo a lo que debemos aspirar es llevarlo a un sitio mejor. Es por ello que después de haber escrito este texto en mi mente N + 1 veces, hoy por fin lo he hecho; dejando de lado mis miedos y opiniones de los demás.

Que no se nos olvide que dentro de toda crisis coexisten el peligro y la oportunidad. A dónde los llevamos depende de cada uno de nosotros. y de nadie más.

Vamos a abrazar esta oportunidad que tenemos enfrente para dejar salir lo mejor de nosotros dejando atrás todo aquello que nos los impide.