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Los Consejos de Ancianos

Los Consejos de Ancianos

Lic. Eduardo Bagatella Ugarte

Gerente Comercial AMARAKA

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Para dar contexto al presente artículo, me gustaría comenzar por hacer notar como a través de los tiempos, desafortunadamente al igual que nuestra moneda, llegar a edad adulta se percibe como una especie de devaluación de la persona; considerándola desactualizada, fuera de lugar, invadiendo espacios, frágil, incapaz, con un muy amplio etcétera.

Lo anterior, se ha convertido en una tendencia tan fuerte que ha ganado terreno como la humedad en nuestra actuación como sociedad hacía este segmento de la población y, sobre todo, en la percepción que los adultos mayores tienen de si mismos, mermando considerablemente su autoestima e independencia.

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¿Qué pasó? ¿Dónde se presentó el punto de inflexión?

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En la antigüedad la Gerontocracia (gobierno de los viejos) era el sistema imperante que basaba sus principios en la experiencia y sabiduría adquirida a través de los años, estructurada en los Consejos de Ancianos que, como lo señala Cándido Coheto, en su libro “La Organización Social” del año 1986, era la institución que orientaba, aconsejaba y procuraba la convivencia armónica de la comunidad.

La figura del Adulto Mayor era venerada, llegar a viejo era alcanzar un estatus diferente que dotaba a éstos de respeto, prestigio, poder y liderazgo; además de ser una fuente de conocimientos fundamental por sus vivencias y experiencias. En ese sentido, su sentido de pertenencia y valía no tenía cuestionamiento alguno.

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Situación muy diferente a la que vivimos hoy en día. En el transcurso de las últimas décadas, hemos observado como los adultos mayores cada vez son más relegados de la sociedad, considerándolos una carga en todos los sentidos y, consecuentemente, llevándolos a cuestionar su rol dentro de los distintos ámbitos en que se desenvuelve: familiar, social y profesional.

Todavía más grave, en mi opinión, orillándolos a pensar que su enfoque de vida debe ser únicamente enfocado a los aspectos de salud y muerte.

En las distintas oportunidades que, por medio de mi actividad personal y profesional, me han permitido recorrer nuestro país y convivir con distintos grupos de personas en edad avanzada, me lleva a reflexionar profundamente en como romper este paradigma y dar a los adultos mayores el lugar que les corresponde; instándolos y coadyuvando a fortalecer su ánimo e ímpetu en la búsqueda de su felicidad y plenitud.

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Los avances tecnológicos en los distintos campos de la ciencia, han traído aspectos muy favorables y otros no tanto.

Por ejemplo, en el campo de la salud se han logrado incrementar los años de expectativa de vida, lo cual no necesariamente viene aparejado de calidad de ésta, derivado de distintos factores como estilos de vida inadecuados y falta de atención por parte de los entornos a los que pertenecen los adultos mayores.

En ese sentido, estoy plenamente convencido de que hay mucho trabajo por hacer para revertir la ideología de que los adultos mayores no pueden incursionar en otras actividades, que fortalezcan su autoestima e independencia y los mantengan en las mejores condiciones físicas y emocionales. Todavía podemos lograr estilos de vida virtuosos que, como objetivo, nos permitan tener una mejor prevención y cuidado de nuestra salud; sin que ello signifique dejar de hacer muchas otras cosas y desarrollar nuevos intereses y motivaciones.

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Otro ejemplo, es como el ámbito de las telecomunicaciones pareciera un terreno inhóspito para los adultos mayores y, en algunos casos, competencia directa.

Ya no es atractivo ir a preguntarle a una persona mayor respecto a su experiencia de vida -para que si puedo consultarle al Dios Google-; considero que ningún buscador, sin menospreciar su utilidad como herramienta, podrá sustituir en las vivencias de cualquier ser humano.

Lo importante, estimo, sería lograr incorporar a los adultos mayores a las bondades que ofrece la tecnología, permitiéndoles convivir de manera equilibrada y logrando acercarlos, a través de sus canales, más a sus distintos entornos consolidando su convivencia con éstos.

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Otro aspecto muy importante a considerar, es el hecho de que el relego de los adultos mayores a las condiciones antes expuestas, no necesariamente ha abierto oportunidades o mejores condiciones de vida para los jóvenes quienes, en muchos casos, no observan una mayor responsabilidad o consolidación en sus esquemas de vida.

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Hay infinidad de casos en los que, con una edad por demás suficiente para asumir compromiso de su propia vida, las actuales generaciones continúan al amparo del patrimonio de los adultos mayores únicamente en los aspectos que les son convenientes, pero no dando el lugar y reconocimiento a éstos por todos los logros alcanzados en su trayectoria de vida.

Creo que, si bien la audacia y vitalidad que los jóvenes pueden aportar al desarrollo que tenemos como sociedad, ello en ningún momento debiera estar disociado de la prudencia, experiencia y vivencias de los adultos mayores que, en su caso conjuntados, pueden lograr un equilibrio fundamental para un mejor futuro para todos.

Redefinamos los consejos de ancianos en alguna nueva institución que permita lograr ese equilibrio y mantenga, como en la antigüedad, la armonía en la convivencia de la comunidad.

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Por último, me gustaría hacer dos reflexiones:

  • La pirámide poblacional está invirtiéndose arrojando una tendencia a una mayor población en edad adulta que, definitivamente, debe redefinir su rol para tener una mejor calidad de vida y desarrollo de manera óptima para alcanzar la plenitud.
  • Los jóvenes tenemos mucho que aprender de los adultos mayores, respecto a su nivel de compromiso, valentía y esfuerzo para afrontar la vida. Pienso debemos reflexionar profundamente el papel fundamental que tienen en nuestra vida y desarrollo – quien no conoce y respeta sus raíces, no tiene nada-.

2 comentarios en “Los Consejos de Ancianos”

  1. Nada mas cierto, que lo expuesto en estas lineas. Valorar a nuestros padres, abuelos, maestros. Darles el reconocimiento, aprender de ellos, seguir sus sabios consejos. Y sobre todo, darles un poco de amor, de todo el que recibimos de ellos, ayudarlos a lograr sus anhelos postergados, y nunca olvidar, ser generosos y agradecidos.

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  2. Un artículo muy interesante y certero, la esperiencia y vivencia de los adultos es un gran tesoro, ojalá los jóvenes pudieran aprovechas ese mundo de conocimiento s que tiene el adulto mayor y ayudarlos a actualizarse a la nueva tecnología. Saludos.

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